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Edición e indexación de monografías universitarias: hacia otro modelo de publicación

Manuel Loyola
manuel.loyola@gmail.com

En el terreno de la producción y difusión bibliográfica de base científica o académica -en general, casi toda proveniente de nuestras universidades y centros de investigación- el objetivo primordial que deberían perseguir investigadores/as (autoras/res) y sus instancias de financiamiento y patrocinio, es el de obtener el máximo de visibilidad posible en una perspectiva de tiempo de largo plazo. Para ello, las entidades y autores involucrados deberían considerar cada vez con mayor atención las posibilidades que las actuales tecnologías de comunicación en internet ofrecen al mundo académico.

Como se sabe, la tarea editorial (en especial de libros o monografías) que lleva a cabo la mayoría de las universidades y otras organizaciones científicas del país, sigue todavía sometida a la lógica de la edición comercial tradicional. En vistas a los fines de retornos financieros que anima a estas empresas, siempre fundan su trabajo en lo atractivo y vendible que puedan resultar los títulos y sus autores. Si bien ello no tiene por qué estar fuera de la óptica académica, la forma e intensidad con que eso se aplica no solo desvirtúa otras dimensiones básicas de un texto universitario, sino, a la vez, somete su cuerpo a criterios contradictorios con un mejor tratamiento de los participantes.

En efecto, lo regular es que el sello editor (con mayor o menor prestigio o fama) no solo se apropia de los derechos intelectuales (morales y patrimoniales) de las obras académicas que selecciona como proyectos de publicación, sino también, mantiene el control completo sobre la distribución y comercialización de estos productos. Esto redunda en que, junto con no reconocerse los derechos y regalías de los autores, el destino o suerte de un libro queda completamente sometido a las gestiones de diseminación que realice la editorial, tarea generalmente muy desigual según sea el interés o expectativas que los editores tengan respecto de tal o cual monografía.

En este sentido, la situación y sus enormes limitaciones se vuelven más evidentes al constatarse que las ediciones de los centros de estudios (universidades) o practican lo mismo, o prescinden de hacer una labor distinta en temas de difusión y distribución, entregando sus libros a librerías, distribuidores o sellos editoriales privados (comerciales) en la esperanza de que ellos brindarán buenos resultados en visibilidad y comercialización. Esto es falso en la inmensa mayoría de los casos, generándose numerosos efectos no deseados: la producción y su contenido escapa de las manos de sus elaboradores; los precios de los textos se incrementan notablemente; se limita la posibilidad de acceso de los conocimientos a la población e interesados; y las pocas posibilidades de retorno financiero por vía de las compras públicas, son enteramente retenidas por estas empresas. En síntesis, la academia y sus investigadores no disponen de un “modelo de negocio” que les brinde resultados y rentabilidades (económicas y sociales) que haga legítimo la sustentación de su acción editorial. Por cierto, este enorme déficit no se subsana con conseguir acuerdos o publicaciones con sellos ya posicionados (FCE, LOM, Editorial Universitaria, RIL, Pehuén, Dibam, Ceibo, otras). Como dice el dicho popular: una golondrina no hace verano. La academia debe actuar de otra manera, priorizando por sus intereses de divulgación y reconocimiento público (nacional e internacional) que no ha conseguido entregando sus recursos al negocio privado de gestión tradicional.

¿Qué es lo que más importa a la producción científico-editorial? Que sus resultados sean ampliamente conocidos, compartidos, reconocidos, citados. ¿Existen hoy condiciones para que ello se obtenga? Sí, y cada vez más. Desde luego, adoptando políticas de libre acceso, una de la primera y más permanente labor debería estar asociada al desarrollo de eficientes repositorios con un adecuado trabajo de difusión de sus contenidos. En general, lo ideal sería que todos los pasos de la producción científica -desde los primeros informes hasta textos más completos o definitivos- pasen por las alternativas de archivo, autoarchivo y comunicación pública mundial que hoy ofrece la tecnología de los repositorios. Claro es que esta opción -la única valedera para las ediciones académicas- impone a las organizaciones de formación contar con personal (bibliotecarios, editores, informáticos) idóneo a este fin de modo que los trabajos sean consistentes y mantenidos en el tiempo. Existen varios casos de muy buenos ejemplos para tener en cuenta. Solo como referencia, anotamos el repositorio Erudite de Canadá https://www.erudit.org/en/. Esta perspectiva en caso alguno contradice o niega la posibilidad de contar con formas y mecanismos de gestión a base de productos físicos (libros en papel), pero ello debe ir acompañado de un concepto de negocio que no es el que se ha practicado hasta ahora y que, generalmente, se ha entregado a empresas no universitarias.

Ahora bien, con o sin repositorio que sirva de plataforma principal de la nueva gestión editorial académica, otras acciones son imprescindibles de llevar a cabo por parte de la academia a fin de apostar por otra actuación en el terreno editorial. Una de estas acciones es la que toca a la indexación de la producción monográfica (similar como se hace en asuntos de journals o revistas) en diversas plataformas de alcance mundial. Nos referimos a Muse Project (John Hopkins University Press), Open Access Publishing European Network (OAPEN), ZENODO (repositorio de la Unión Europea), al Directory Open Access Book (DOAB), Book Citation Index (Clarivate Analytics, WoS), Scielo Books, Elsevier Books (solo para textos en inglés), EpenEdition (Francia), e-Library y CyberLeninka (Rusia), Jstor Books, CNKI Scholar (China), entre otros.

En Chile, Ariadna Ediciones, es, hasta ahora, la única alternativa editorial que ha venido pregonando y practicando un quehacer editorial en monografías acorde con las actuales necesidades de la más amplia internacionalización de la producción académica y científica del país y de otros lugares de la región. En este sentido, proponemos a las casas de estudios superiores que realicen un viraje en su trabajo de difusión editorial de libros y textos. Se trata de ir dejando atrás las formas tradicionales ya descritas, a la par con desarrollar iniciativas de divulgación mucho más acordes a las posibilidades actuales de la comunicación científica (electrónica), preservando siempre sus derechos e intereses.

15 julio 2020

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